Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
cuando noto la polla de tu amigo contra mis nalgas
y cuando te lanzo una mirada fulminante
para que no te vayas y no me dejes a solas con alguien
que probablemente, no vaya a violarme
y que probablemente, si quisiera pudiera hacerlo.
Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
cuando el sexo me da miedo y me encanta a partes iguales
y que cuando me encanta, es porque al fin ha llegado alguien a quien le importa
algo más que mis falsos gemidos
y que cuando me da miedo, es porque de nuevo han llegado
esas imágenes del pasado
que me congelan
y entonces el más mínimo roce, duele.
Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
cuando llegue alguien a preguntarme
por qué he escrito estas líneas
y yo le diga, convencida y con miedo de estar exagerando,
que realmente, lo que es pasar,
no me ha pasado nada.
Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
cuando sé que en el fondo tienes miedo
de que me enamore de un tío como tú
y te niegas a aceptarlo cuando aun así
vas tratando de protegerme de todos
los mirones de la sala.
Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
cuando no soy capaz de abrir la puerta del portal a la primera
porque mi mano tiembla bajo la sombra de aquellos que pasan
probablemente sin percatarse de mi presencia
y que la mayoría de las veces, no hacen nada
pero bien otras veces
silban, vacilan y piropean
y a mí por suerte, nunca nada más,
no como a muchas otras.
Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
cuando ves el dolor en mis ojos cada vez
que te ríes de esos conceptos que ni siquiera entiendes
de esas mujeres a las que ni siquiera lees
de esas cosas que ni siquiera te replanteas
y me ves bajar la mirada y quedar en silencio
porque tu posición es tan cómoda
que bajar de ella sería
casi un poco, estar a nuestro nivel
y ya sé que eso no te gusta.
Ojalá entendieras por qué necesito el feminismo
si yo te explicase que,
si hoy en día pienso como pienso
y soy como soy
es por culpa de muchos como tú
que me habéis hecho
necesitar
el feminismo.