jueves, 27 de junio de 2013

Confusión

No sé si llorar por no saber si estás, no sé si llorar por no saber si alguna vez has estado, no sé si sonreír porque sé que aún no te has ido.

sábado, 22 de junio de 2013

Tu presencia

El cielo se tiñe de ti, y estás en el aire, en la arena, y en las pequeñas cosas. Estás en las mañanas calurosas, y en las noches frías, oscuras y taciturnas. Estás en lo que puedo ver y en lo que no. Estás en el tacto y el olor de la almohada, estás en la mente de todos aquellos que alguna vez pasaron por tu vida. Es una de las cosas que te hacen tan especial. Siempre estás. Da igual dónde sea, o cuándo... siempre estarás.

By the way

Esperaré porque valdrá la pena esperar, porque da igual el tiempo que pase, porque seguirás aquí, en los más íntimos recovecos de mi corazón, dejándome sin aire. Porque toda mi capacidad de amar se cierne sobre ti. Porque el último trago es el más escueto, deseado y amargo, y el que más deseas que se vuelva a repetir. Porque repetiría cada mínimo instante contigo, porque recordaría cada palabra si pudiera, que pararía el tiempo por una eternidad contigo. Aunque a ratos te odie, y seas insoportable, esos, justamente esos ratos, son en los que más necesito tenerte.
Porque todo contigo es como una primera vez. Es esa ilusión, ese brillo en los ojos, esa pasión que abruma a los amantes atrapados en un amor imposible. Me atrapas, y me llenas, y me haces sentir como nadie jamás pudo. Y podría decirte todas estas cosas, y repetirme, y decirte que siempre te querré, pero sé que nada depende de mí esta vez.
Así que yo, aquí estaré.

By the way I say I'll be there, waiting for...

sábado, 15 de junio de 2013

Terremoto

Saber que te quiero, y que me quieres, y que fuiste tú el que me regalaste los momentos más dulces, y el que me provocaste las más sinceras sonrisas, el que me robaste el sueño, que fuiste el epicentro de este terremoto dentro de mí, y que todo pasó tan rápido, y que fue tan efímero y tan perfecto.

Y ahora todo ha pasado.


martes, 11 de junio de 2013

Poetas

A veces busco en las palabras de los grandes -y pequeños- poetas un aliento, una esperanza, una seguridad de que esto no es tan raro, a pesar de que ya lo sé. Aunque realmente todos somos egoístas y nos gusta pensar que somos los únicos, y que nuestro dolor es el más grande y nadie jamás va a comprenderlo. Nos gusta sentirnos especiales por nuestros sentimientos, aunque sean más que comunes, y hacernos las víctimas y los incomprendidos, y provocarnos más dolor, pues así tendremos excusas para todo. Somos así de egoístas y masoquistas, y no lo hacemos de forma consciente, pero es así. Y supongo que por todos estos motivos los busco a ellos, para no sentirme sola, para que me hagan compañía en las noches más largas. Y ahora me siento sola, porque tengo miedo de que tu espacio no se llene, pues era demasiado grande. Necesito comprender, y por eso os necesito a vosotros, mis queridos poetas. Porque sé que vosotros no os iréis.

"Espero"

Benedetti, de nuevo, acertando:

"Te espero cuando la noche se haga día, 
suspiros de esperanzas ya perdidas. 
No creo que vengas, lo sé, 
sé que no vendrás. 
Sé que la distancia te hiere, 
sé que las noches son más frías, 
Sé que ya no estás. 
Creo saber todo de ti. 
Sé que el día de pronto se te hace noche: 
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, 
sé que soy un idiota al esperarte, 
Pues sé que no vendrás. 
Te espero cuando miremos al cielo de noche: 
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días 
en los que un beso marcó la despedida, 
Quizás por el resto de nuestras vidas. 
Es triste hablar así. 
Cuando el día se me hace de noche, 
Y la Luna oculta ese sol tan radiante. 
Me siento sólo, lo sé, 
nunca supe de nada tanto en mi vida, 
solo sé que me encuentro muy sólo, 
y que no estoy allí. 
Mis disculpas por sentir así, 
nunca mi intención ha sido ofenderte. 
Nunca soñé con quererte, 
ni con sentirme así. 
Mi aire se acaba como agua en el desierto. 
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro. 
Mi esperanza de vivir eres tu, 
y no estoy allí. 
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás, 
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti? 
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí. 
Porque todas las noches me torturo pensando en ti. 
¿Por qué no solo me olvido de ti? 
¿Por qué no vivo solo así? 
¿Por qué no solo..."

Invierno.

Tu amor es como una estación que nunca pasa. Como un invierno eterno y frío. Tu amor heló a mi corazón, a mi débil corazón a la espera de señales de alerta. La melodía parsimoniosa de las canciones más odiosas y horribles aún suena. A sus puertas ya no quiere llamar nadie, y si llaman, puede que ya no quiera abrir. Y los gritos ya no afloran, y nadie sueña. Nadie llora. Solo callan. Él calla por el miedo a ser descubierto. Tu amor lo hizo frágil. Aún te recuerda, claro que te recuerda. Te recuerda como una dulce brisa que atisba de vez en cuando, y se cuela en sus cavidades, y lo hace sentir pequeño. Y recuerda el latir fuerte, y recuerda lo que era sentir. También sabe que no te has ido. Y que vuestro pasado, vuestro presente y vuestro futuro son inciertos. Son abstractos, son casi imaginarios. Recuerda las historias que le contaban sobre que aquello existía. Y sigue pequeño y desolado y sin creer muchas cosas, y a la vez creyendo demasiadas. Y a veces siente que no queda nada, mientras que en ocasiones aún le queda algo de ingenuidad y sueña. Sigue siendo inocente, aunque intente negárselo. Le gusta recordar el paso de las estaciones. Le gusta recordar la dulce primavera, y el olor de las flores. Le encanta recordar todo aquello que ya no volverá, y le gusta sonreír porque una vez estuvo ahí. Pero esta vez el invierno no quiere irse. Y ya es demasiado largo. Lo peor es que se habituó tanto al invierno, que ahora tiene miedo de que éste pase. Y una parte de él realmente no quiere volver a esa primavera, a esos cambios, a esos nuevos descubrimientos. Porque sus raíces ahí se quedaron, donde más frío hacía, donde le dijeron que no aguantaría mucho. Ahí quisieron quedarse.


Y así es como mi corazón ha preferido vivir en su invierno.

viernes, 7 de junio de 2013

Ese lugar

Es raro que el lugar donde más segura me siento, en del que más debería de alejarme. Ese lugar en el cual me quedaría eternamente, ese, es el lugar que aflora los más horribles y seductores encantos. Me hallo presa a una realidad abstracta. Sin la posibilidad de entrar del todo, pero sin salir de ella. En las puertas que separan el cielo del infierno. En míseros instantes puedo revolverme entre las más dulces facciones del cielo, cerrar los ojos y no sentir mi peso, ver los más bellos amaneceres tomada por una mano segura que me hará que la oscuridad de la noche no me lleve con ella. Las advertencias de los sabios dioses están presentes, pero la manzana prohibida es demasiado tentadora, y más cuando su sabor es dulce y su aspecto rojo y sano.

Aquello que me sustenta es demasiado frágil. A menudo me hallo cercana a caer. Y a menudo me hallo en un sueño casi inconsciente que me dice que ahí seguiré estando bien. Porque ese era mi lugar. Pero, ¿lo sigue siendo?