lunes, 16 de agosto de 2021

El accidente

 Ojalá pudiera aún verte

como un día creí que eras

en las benditas esperas

que me sabían a muerte.

Y ahora no hay quien intente

devolvernos a ese estado

pues todo lo que fue dado

es algo que ni yo entiendo;

cuanto más fuerte el estruendo,

yo más te quería a mi lado.


Si no fue lo que sentías

ni tampoco mis torpezas,

me romperé la cabeza

en las noches más vacías,

fingiendo que aquellos días

fueron simplemente un juego,

volviéndome, como el fuego,

cada vez más encendida.

Soy una desconocida

para tu impasible ego.


Al menos no fui valiente;

no pude ni intentarlo.

No me dio tiempo a salvarlo,

ni llegó a ser suficiente.

Ahora arden en mi mente

tus salvajes ironías

convirtiendo en poesías

tu mirada y sus contrastes.

Por suerte no te dejaste

querer como yo quería.


-Y con ello, me salvaste.-