domingo, 16 de noviembre de 2014

El mundo de las cosas que nunca dijiste

Vuelves a la lista de las historias imposibles. Lo desmesurado se ahoga en un mundo finito.

Insufrible, utópico, quimérico, eufórico, estrambótico, raquítico.

El mundo no está hecho para historias humanas y enteras como las nuestras, como las insoñables travesuras, la excitación descomedida y la lágrima excesiva.

La felicidad vaporosa, saltar sin paracaídas, la risa estridente y fragorosa.

Añorando el dolor insufrible,
de un universo utópico,
esperando un huésped quimérico,
más bien eufórico,
casi estrambótico,
nos convertimos en aire, raquíticos.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Abre los ojos

Hoy de repente el sentido de todo ha trascendido como si de la solución a un enigma oculto se tratara, y ha vuelto para devolverme una parte de mi que se había esfumado en las noches de febrero que pasé despierta y desorientada, enfermando, ahogándome en un profundo vacío, mientras que cada día yo era un poco menos y a la vez todo un poco más. La inocencia más pura se había extraviado en las prendas que me fui quitando, una a una, muestras de las piezas que dejaban de encajar, de las partes más rotas y dañinas de mis desperfectos. Blanca y ligera como una pluma, ligera como los problemas sin importancia, como las hojas en blanco, como aquello sin el suficiente valor como para destaparlo. Y mientras todo se impregnaba de conformismo y costumbre, de la rutina que me hizo ver la guerra como el culmen natural e inevitable de la paz.

Dicen que vivir es fácil con los ojos cerrados, pero a mi sólo me demostró una cosa: que la valía de alguien tan importante como deberías ser tú mismo no será apreciada mientras sigas con el miedo a tenerlos abiertos.