martes, 28 de julio de 2015

Veinticinco al irte

Hoy te escribo desde el indeleble miedo que me inunda. Y te doy la bienvenida. Te escribo desde la incertidumbre de un comienzo inesperado. Sabiendo que llegaste por sorpresa, a derrumbar las nociones del espacio y el tiempo, a derribar esas reglas especialmente determinantes. Has llegado y con tu llegada has iluminado un nuevo camino a tu paso, dentro de este nuestro caos. Vengo a rogarte que me hagas entenderlo todo, o al menos, hacerme olvidar su cordura. Porque ahora nada es cuerdo, y cuando creí que sólo necesitaba algo de informalidad, llegaste. Y olvidé que quería ser libre, y a la vez es cuando más quiero serlo.

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