miércoles, 28 de agosto de 2019

viajes

no sé qué te voy a llevar de recuerdo
quiero llevarte una de esas camisas hawaianas
esas que tan poco te gustaban
pero que a mí me hacían tan feliz

cuando vuelva a casa sé que no estarás
y no sé si estoy preparada
en la despensa aún hay esperando
una botella de Larios por ti

y no sé si tengo derecho
pero sé que me sobran razones
pa sonreír si me acuerdo de ti
y que un día se me vaya la olla
y salga corriendo
y te diga todo aquello
que no te debo decir

-pero ahora todo está bien así-

miércoles, 5 de junio de 2019

T.

Tú sigues siendo de aquí. Porque a cada nueva persona que conozco, le hablo de ti. Entonces parece que nunca te has ido.
Entre los de siempre, creo ser la única que espera tu llegada de esta forma. Y ahora son mis nuevos amigos los que también esperan, los que preguntan, los que, a diferencia de lo que me pasaría a mi, se extrañarían mucho al no verte en mi fiesta de cumpleaños. Porque tú eres parte de mí, un engranaje que hace que mi motor vaya un poco mejor.
Eres todos esos clichés que odio, porque aunque estés lejos, no hago más que sentirte cerca, y a veces recuerdo cómo es escucharte jadear y soltar insultos al llegar a casa tras subir 9 plantas de escaleras, al igual que cuando llegabas tras la cuesta campestre de mi antigua casa. Siempre, primero un vaso de agua, antes casi de saludar. Y en casa eres una más, aunque hayas estado poco. Tu casa, en la que ya no vives, es casi más hogar ahora para mí que para ti, porque siempre que paso nos recuerdo saltando esa valla, y arrancando el coche para ir a Torremolinos o comiendo melocotones maduros con camisas de cuadros y vaqueros de campana.
Ahora hay cosas que no volverán a repetirse. Quizá no volvamos a dormir juntas y nos abracemos por el frío. Y quizá no sea hora tampoco de ir a la Nogalera vestidas como zorras, seguramente jamás volvamos a hablar inglés fingiendo ser extranjeras a gritos por mitad de la Calle Larios. Tampoco me echarás el Tarot, ni iremos a Tarifa con Jaime y Alberto, ni hablaremos de cómo ha sido estar con la misma tía o tío capullo.
Vendrás de sorpresa, como siempre, sin avisar, no planearemos nada tampoco, me dejaré toda esa semana libre para que al final sólo podamos quedar un día y con tu familia. Pero tú serás siempre la misma para mí, pero yo siempre seré contigo otra, la Clara que cambió por completo, a la que hiciste cambiar, la que te quiere con locura pero prefiere decirte "te qu".

viernes, 15 de febrero de 2019

Condena (y yo, siempre fugitiva)

Estoy destinada a echarte de menos para siempre. No sé a quién puedo hablarle de ti, no sé con quién puedo gozar de esa libertad, pues conmigo misma no hago más que sentirme culpable. Pasa el tiempo y me reafirmo en esa sensación agridulce, y en esa incertidumbre que me lleva teniendo atada ya tantos meses que se me olvida desde cuándo empezar a contar. Y a todo el mundo le hace sonreír tu recuerdo, dudando yo de que alguien sea consciente de la verdadera penumbra que esconden mis palabras. Contigo ha dolido ser adulta. Eres con la única persona con la que he sentido tanto miedo que ni las posibilidades de un resultado favorable me dieron fuerzas para despegar. Si alguien ha sido capaz de hacerme dudar de esta manera, has sido tú. Y sí, he tenido claro que no volvería, que no cogería ese avión, que no te esperaría para siempre, que no estaba dispuesta a volver a ser condenada, porque creí haber aprendido la lección lo suficiente. Ya me cansaría. Ya me olvidaría. Pero incluso en estos meses en los que las estaciones han pasado más lento que rápido, has estado aquí, en algún lugar escondido. Y te odiaré siempre por ello, como odio ese monótono tic tac que en su vaivén me recuerda que existes.