Soy la ilusión y las expectativas de muchos, y la decepción de otros tantos. Soy la indiferencia de la gran mayoría. Soy la indiferencia cada día de más gente. Soy la indiferencia de mí misma.
Lo de que fui nómada ya todos lo sabían. Nací siendo un ave de paso. Pero antes siempre me desprendía de algo. Ahora, es todo para mí. Todo para el miedo. Para la rabia. Para alimentar el ego.
Ahora mi paso por otros es inocuo, es impasible, es superfluo. Se queda en la superficie por la que decido pasar.
Verme en el reflejo de otros duele. Duele cuando les odio, y descubro que a la única que odio es a mí misma. Pero ya no puedo ver pureza en nadie, y mucho menos en mí.
¿Qué parte de mí transciende? ¿Qué porcentaje de lo que soy ahora, es lo que otros me han hecho ser, o lo que quieren ver en mí, y en consecuencia, yo veo? ¿Qué parte de mí volverá?
Inhalaré de nuevo para no pensarme.
Ya que vosotros no íbais a pensar en mí igualmente.