Estás en muchas partes,
no diría que en todas,
pero sin duda, estás en muchas.
Estás en las palabras escritas hace tiempo
por gente que ya no vive, desde hace mucho
Pero también en las palabras de quien escribe ahora,
de quien canta ahora, y nos enseña desde este lugar y este momento.
Estás también en las notas, en los acordes,
y en todo aquello que no es palpable
estás en los balbuceos, en las miradas robadas,
en los recuerdos de aquellos a quienes quiero.
Estás en los tejados prohibidos,
en el humo del té que quema demasiado para ser verano,
y también en el verano. Y no me aventuro a pensar que estés en otoño,
invierno, primavera. Aunque me cuesta no inventarlo.
Estás en mis prisas y en la sombra de los coches,
y en las despedidas que siguen a los reencuentros,
en los abrazos más largos de la cuenta,
más cortos de lo que los dos querríamos.
Te dejaré estar así a mi lado un rato,
y ojalá me dejes estar, coexistiendo, entre los libros,
y es que estar en sí ya es algo bueno,
pero más me ha gustado eso de estar contigo.