Yo no sé nada de poesía,
pero sé que puede sonar a risa
porque la vida a veces le suelta
carcajadas a las palabras.
No tengo ni idea de poesía,
pero sé que puede sonar a quererse,
sin desgarrarse, sin desconocerse,
porque creamos las palabras para contarlo.
Sé que puedo inventar de cero un mundo
en el que la poesía ya no sea solo triste,
en el que den ganas de gritarse a versos
las buenas noticias.
Yo no sé nada de poesía,
pero sé que la poesía también puede ser feliz
porque me reflejo en ojos felices de poeta.
Y sin saber los pasos para hacer un poema,
ni saber cómo se hace para ser feliz,
esta noche invento los poemas felices;
esta noche son todos para ti.