Te escribiré como antaño;
sin clave, sin ton, ni verso,
ante sucesos adversos
que vivifican el daño.
Ya todo parece extraño,
cuando me llevo a la boca
la miel que hoy no te toca;
los restos de lo que anhelo.
Ni un sentido es ya consuelo
si en mí todo aún te evoca.
Este sentir es extraño:
siempre ajena de derecho.
Con una serie de hechos,
de una vez, todo lo empaño.
No reconozco el engaño,
pues lo inunda la tristeza,
mi sesera que tropieza
a cada paso con tu piedra.
Déjame trepar la hiedra
cuando aparte la maleza.
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