sábado, 28 de septiembre de 2013

Café.

Te extraño en mis desesperanzadas mañanas
llanas y amargas de café ardiente
lo único ardiente que rozó mis labios secos
y adiós dijiste como si no importara
ni siquiera hasta pronto
ni hasta mañana
simplemente fue un adiós
y aun siendo jóvenes
se nos hacían las canas
y las manecillas decían
que el tiempo ya pasaba
y mientras tanto, tú...
No lo sé.
Tú ya no estabas.

Te busco en las sombras de algún bar a medianoche
señales de que no fuiste un simple producto de mi mente
yo te vi
o al menos creí verte
Y mi piel insaciable creyó haberte tenido.
Y mi cama te soñó, al menos hace un tiempo
Cuando a duras penas llegaba la hora de irnos
El camino de vuelta es más largo
si desconoces el destino.

Y ya está,
ya he vuelto de mis sendas, de mis prisas
Sólo te pido algo
Que me mientas
No prometas.
Nunca más, no lo hagas.
Mentirás si preguntan si me has conocido.
Sólo quizá así, algún día,
te deje volver a venir a beber café conmigo.

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