¿Él? Mi mejor amigo. Ese que está ahí siempre. Para lo bueno, para lo malo. Ese que sabe que estoy mal sin que abra la boca. Ese que sabe perfectamente cuando necesito un abrazo, y además, se encarga de dármelo sin que yo diga nada. Ese que siempre me apoya en mi lucha por conseguir mis sueños. Ese que siempre trata de hacerme sonreír. Ese.
Gracias por todo. Te quiero.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
martes, 24 de julio de 2012
Efímero.
A veces siento que todo es tan abstracto, tan efímero, tan escueto, tan fugaz. Me pregunto el por qué de todo. Me pregunto si merece le pena luchar, si merece la pena levantarse cuando sé que tarde o temprano alguien volverá a dejarme por los suelos.
Duele.
Hay veces en las que te siento tan cerca... que casi creo que puedo tocarte. Que casi siento tu aliento.
Hay veces en las que cierro los ojos y de verdad creo que son tuyas esas manos.
Hay veces en las que me duele imaginar.
Me duele imaginar porque sé que al abrir los ojos de nuevo no estarás aquí conmigo.
Hay veces en las que cierro los ojos y de verdad creo que son tuyas esas manos.
Hay veces en las que me duele imaginar.
Me duele imaginar porque sé que al abrir los ojos de nuevo no estarás aquí conmigo.
sábado, 26 de mayo de 2012
Suspiros.
Dicen que cada suspiro es un beso no dado. Pero yo pienso que son palabras no dichas. Cosas que nos faltaron por decir. Que se quedaron dentro de nosotros. Que nos corroen por dentro, que nos apuñalan como si se tratara de un prisionero en un intento de escapar. Y en cada suspiro se lanzan esas ganas de soltarlas, esa angustia que nos abraza y nos ahoga, esa presión redundante, ese sueño perdido, esas horas de falsa melancolía, esa inquietud por saber si encontraremos alguna nueva oportunidad para decirlas.
Esta noche, te las susurraré en sueños... para que nadie más las oiga.
Esta noche, te las susurraré en sueños... para que nadie más las oiga.
sábado, 31 de marzo de 2012
Escrito hace mucho tiempo, pero recuerdo exactamente la sensación.
Memories.
A veces me da nostalgia de aquellos días, que fueron a su vez los peores y los mejores de toda mi vida. Puede parecer ilógico, pero es cierto, y si supiérais las razones lo comprenderíais. Eso sí, la parte buena de aquellos días me hizo en ocasiones olvidarme de la mala, y por eso hoy cuando vuelvo la mirada atrás en el tiempo para recordar aquel mes, prefiero simplemente acordarme de aquellos buenos momentos en los que me hiciste olvidar cualquier mal pensamiento. Tú. Quién diría que puedes hacerme sonreir con el más mínimo gesto, la más mínima palabra… Quién diría que eres tú el que controlas mis sentimientos. A tu lado me siento tan vulnerable…
viernes, 30 de marzo de 2012
No sé
Publico esto porque sé que nadie lo leerá. Pero quiero decir que esto es una mierda.
Con esto, me refiero a esa sensación que se tiene en un momento de sentirte especial gracias a alguien, que por un momento llegues a pensar que de verdad le importas a esa persona y hasta que le pareces única, pero que de pronto te das cuenta de que esos detalles que tuvo contigo, los tuvo con todos, y que para esa persona sólo eres uno más.
Lo peor es que esa persona sea muy, quizá demasiado, importante para ti.
Entonces es cuando empieza a doler.
Cuando empiezas a sentir la impotencia de pensar que jamás llegarás a importarle ni la mitad de lo que esa persona te importa a ti, y estar segura de que nunca has pasado por su cabeza sin más, mientras esa persona ocupa la mayoría de tus propios pensamientos.
Y sobre todo pensar que cada cosa que sueñas a su lado es completamente imposible. Y soñar, seguir soñando, como si eso fuese a cambiar algo.
Ver a alguien tan cerca y a la vez tan lejos.
Por eso, sólo me gustaría que un día vinieras y me dijeras, sin más:
"De verdad me importas. Pienso que eres especial. Y si, pienso en ti"
Sé que soy de esas personas que piensa que nada es imposible. Pero esto, dentro de un ámbito. Y este tipo de cosas, es una de las excepciones.
Odio que me importes demasiado. Ahg, lo odio.
Y lo que más odio es que sé que lo más probable es que dentro de un año ya ni recuerde esta sensación, ¿por qué no ocurre ya?
Arg, ¡lo odio!
Con esto, me refiero a esa sensación que se tiene en un momento de sentirte especial gracias a alguien, que por un momento llegues a pensar que de verdad le importas a esa persona y hasta que le pareces única, pero que de pronto te das cuenta de que esos detalles que tuvo contigo, los tuvo con todos, y que para esa persona sólo eres uno más.
Lo peor es que esa persona sea muy, quizá demasiado, importante para ti.
Entonces es cuando empieza a doler.
Cuando empiezas a sentir la impotencia de pensar que jamás llegarás a importarle ni la mitad de lo que esa persona te importa a ti, y estar segura de que nunca has pasado por su cabeza sin más, mientras esa persona ocupa la mayoría de tus propios pensamientos.
Y sobre todo pensar que cada cosa que sueñas a su lado es completamente imposible. Y soñar, seguir soñando, como si eso fuese a cambiar algo.
Ver a alguien tan cerca y a la vez tan lejos.
Por eso, sólo me gustaría que un día vinieras y me dijeras, sin más:
"De verdad me importas. Pienso que eres especial. Y si, pienso en ti"
Sé que soy de esas personas que piensa que nada es imposible. Pero esto, dentro de un ámbito. Y este tipo de cosas, es una de las excepciones.
Odio que me importes demasiado. Ahg, lo odio.
Y lo que más odio es que sé que lo más probable es que dentro de un año ya ni recuerde esta sensación, ¿por qué no ocurre ya?
Arg, ¡lo odio!
domingo, 26 de febrero de 2012
Despedidas
Hay algo en tu mirada que me incita a no retirar la mía, hay algo en el roce de tu piel que me causa escalofríos, hay algo en tus pasos, en los perfectos trazos que te componen, hay algo en tu sonrisa y hasta en tus lágrimas, hay algo en tu más abundante estupidez y en tu ingenio, hay algo en ti que me confunde, me extraña cada vez más, me repatea por dentro, revuelve todo mi ser y me hace querer y a la vez no querer que pasen los días.
Tengo ganas de descubrirte, de sentirte cerca, ganas de que no me sueltes cada vez que estoy entre tus brazos. Tengo ganas de alargar las despedidas, pero sólo si son las nuestras.
Tengo ganas de descubrirte, de sentirte cerca, ganas de que no me sueltes cada vez que estoy entre tus brazos. Tengo ganas de alargar las despedidas, pero sólo si son las nuestras.
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